Formación Para Profesionales Médicos


Podemos decir que la formación para los profesionales médicos es muy importante, ya que esta es la única profesión que atiende y protege la salud de las personas, antes de nacer, durante la vida y hasta el momento de morir. Es la única ciencia que nos acompaña durante todo nuestro tiempo en la tierra.

Dentro de la medicina, existe una regla básica, que señala que siempre se debe “ir de lo general hacia lo particular”, regla que indica la importancia de la constante capacitación sobre diversos temas que acompañan a esta gran ciencia.

Formación en salud pública

Está de más decir que la información disponible para un médico general es muy amplia, ya que se adquiere un conocimiento general, sobre todo, pero pocas veces con la profundidad que se requiere para atender a los pacientes como necesitan.

Lo usual es que el personal médico termine decantándose por realizar una especialidad que le permita tener un conocimiento más amplio y específico sobre alguna rama de la medicina que le genere más interés, por ejemplo:

  •         Adicciones
  •         Anestesiología
  •         Nutrición
  •         Neumología
  •         Ginecología
  •         Geriatría
  •         Radiología, entre muchas otras.

El escritor francés Gustave Flaubert no pudo estar más acertado cuando dijo que “la vida debe ser una continua educación”. El mundo sigue girando, queramos o no, así que lo mejor para nuestros intereses profesionales, es apostar por la formación en salud pública continua como vía para permanecer actualizados y preparados para las nuevas circunstancias en el ámbito de la medicina y poder adaptarnos a las nuevas tecnologías que esta ciencia presenta.

Así también como el mundo sigue girando, el mercado laboral también sigue su curso, es un escenario altamente competitivo, buscan continuamente nuevos profesionales que sepan afrontar los problemas presentados, por lo que, la formación constante es crucial para el desarrollo profesional de estas persona, ya que esto también provoca un impacto en distintos niveles personales de la misma, por ejemplo:

1. Mejores Condiciones de trabajo

La ampliación de las capacidades técnicas y habilidades sociales a través de acciones formativas nos posicionan en una situación de partida privilegiada para acceder al mercado de trabajo, para promocionar dentro de la compañía o para conseguir un empleo más satisfactorio en otra empresa.

2. Incrementa la competencia profesional y la productividad

El hecho de estar altamente capacitados nos permite, a su vez, afrontar la toma de decisiones y resolución de conflictos de forma más eficaz, lo que redunda en nuestra reputación dentro y fuera de nuestro ámbito laboral.

3. Aumenta nuestra satisfacción

Gracias a la formación, seremos capaces de llevar a cabo con éxito las metas que nos propongamos y de afrontar nuevos desafíos, lo que tiene un impacto positivo en nuestra motivación laboral y nuestra satisfacción personal y autoafirmación.

4. Potencia la confianza y autoestima en nuestras relaciones personales.

La formación nos aporta conocimientos, pero también habilidades sociales (como proactividad, empatía, compromiso, autocrítica, tolerancia…), capacitándonos para interactuar con nuestro entorno con una actitud más positiva.

Por otro lado, la vida útil laboral de un médico puede alcanzar en promedio a los 40 años de ejercicio profesional. Para enfrentar ese período, de constantes cambios en el modo de ejercer su respectiva disciplina, el especialista debe tener una base académica tal que le permita seguir actualizándose y adquiriendo conocimientos para ir acorde al ritmo del tiempo y de la evolución de la información. 

Tiene que estar capacitado para enfrentar y absorber los cambios en la tecnología, los avances de la investigación y todo lo que implique un mejoramiento en su entrega diaria de atención a los pacientes. Si no se puede garantizar una formación de esa calidad, que provea de herramientas y estímulos para el aprendizaje de por vida, no es esperable una evolución exitosa como médico. 

Y ese es uno de los grandes objetivos a que se debe aspirar hoy, entregar a los futuros médicos una formación sólida y de calidad, basada en estándares de alto nivel que permitan que ese especialista se mantenga en el tiempo, la formación en salud pública es la mejor opción.